miércoles, 18 de julio de 2018

CASI ETÉREO

Subido sobre las olas...
Vólatil, imparable ,elevado
el viento roza tu frente;
abstracto, irreal y puro,
El éter cristalizado, cristalino;
acaricia el mar con soplo invisible.
Evanescentes, intangibles, fugitivos....
son los rayos del tiempo  que envuelven el Sol.
Casi etéreo, sonidos salados;
bajo el cielo del espacio  celeste.
Acude, corre, vuela....
que las lunas golpean tu ventana desde la  bóveda celeste.

sábado, 14 de julio de 2018

LIMINAL


Periodo liminal.... de tránsito, de cambios....
Un lugar, el cual no es lugar reconocido, 
instaurado, perpetuado.
Vacio como plenitud, constantes procesos cambiantes,
circunscritos  a un estado, estadio  de continuo tránsito.

Liminal, del paso de la vigilia al mundo onírico....
paso del ser a la singularidad... de la conciencia;
Sueño y no sueño, tiempo y no tiempo; 
del verbo y  del verso.
la interconexión de vectores espaciales y siderales.

Liminal,  los estadios de fronteras, entre dos realidades,
 es estar y no estar... es el Ser y el no Ser;
 como instantes eternos...  de procesos estáticos....
congelación de los  tiempos/espacios,
periferia de eternidades, movimientos espirales......


viernes, 13 de julio de 2018

POÉTICA DEL VACIO


Amanece Venus lánguida;
y de entre lunas oscuras, antorcha del alba.
Instante eterno de un sol de media noche;
Formateando el vacío....
La lira lo llena; de un "yo" de tiempos
fracturando la vacuidad,  del  silencio atronador:
tras un  eterno instante ....
de Realidad Suprema.....
En los albores de la oscuridad.... La luminosidad de la noche.....

miércoles, 11 de julio de 2018

EXÁMETROS SAGRADOS



El griego primitivo ofrecía el verso medio en hexá­ metros, es decir, que se recitaba acentuando, en el canto llano, las seis sílabas fonéticas que constituían la me­ dida de cada verso. Tan dulce y armonioso era el hexámetro griego, que dice de él Burckhardt, hablando de los orígenes de la épica greco-oriental que, incluso sin cítara o lira, era ya de por sí canto maravilloso.
El hexámetro fue, pues, durante muchísimos siglos, el eufónico recipiente de la poesía sagrada y de la poesía profana. Parece ser que esa forma perfecta del verso griego emanó de la promántida la primera pitya- del oráculo de Delfos, y se consideraba dictado por el propio Dios.
Esos HIMNOS se recitaban, dentro de la estructura del ritual sagrado, en canto llano y forma coral, com­ binando las voces acompañadas de la lira de siete cuerdas que daba el tono dominante de la música, acordado al influjo de los astros, de acuerdo con la característica vibratoria de la deidad a que iban diri­ gidos.
Además de ello, a la música y al canto recitado, se unía la ceremoniosa danza planetaria que formaba parte del ritual de los Misterios griegos. ASÍ, los HIM­ NOS constituían verdaderas invocaciones plásticas y so­ noras, gratas a las deidades cuya tónica o mediación invocatoria era la belleza, característica de la civiliza­ ción griega desde los albores de su historia.
Los HIMNOS ÓRFICOS condensaron, en su época, todo el mensaje espiritual de Orfeo, Avatar o Encarnación Divina de la Grecia naciente en el ciclo zodiacal de Aries, el Cordero Solar. 

Imagen inferir, Orfeo y Euridice.


Orfeo fue el instructor elegido para alumbrar y definir los primeros centros religiosos del mundo occi­ dental en los predeterminados puntos sensibles de nues­tro planeta. La fracción electa, fue entonces el suelo árido de la futura Grecia continental, la isleña, la de la costa asiática y la del sur de la Península Itálica, la magna Grecia.
Ateniéndonos a la leyenda, Orfeo tuvo por madre -concepción mística sin duda a la musa Calíope, la más profunda de las musas griegas, la que presi­ día la inspiración de los Cantos Sagrados.
En la mitología griega "Kalliope" "La de la Bella Voz".
Como las demás musas, Calíope es hija de Zeus .
A propósito de esa leyenda, Platón nos ofrece en sus Diálogos esa significativa exégesis del mito elevado a realidad: "La Musa, por acción propia, inspira a determinados individuos. Luego, por medio de esos inspirados, otros llegan a disfrutar del entusiasmo de esa inspiración formándose de ese modo la cadena." 

Existe una índole de posesión y delirio del que las Musas, por los inspirados Cantos, son el principio .
Ese concepto da la clave mitosófica de la atribuida maternidad de Orfeo. Los Cantos sagrados órficos fue­ ron, en la remota antigüedad, invocaciones que sólo resonaban en lo profundo de los santuarios de Inicia­ ción; eran cantos mágicos que debían recitarse de acuerdo con las siete claves de poder, cada una de las cuale'! guardaba un espíritu planetario. Entonces po­ seían auténtica eficacia operativa y fuerza bienhechora. Cuando a esos Cantos se acompañaba el ritual de los elementos consagrados, la fuerza luminar y pla­netaria, los olores, los colores, las piedras preciosas, los metales y, especialmente, los sonidos apropiados a través de acordes musicales, se convertían en auténticos vehículos de la voluntad de los doises y de los Dáimo­ nes mediadores entre ellos y los hombres.
y si, como decía Aristóteles, JOS dioses 'no podían manifestarse en la tierra o mundo físico más que a través de los Dáimones o genios, espíritus protectores, éstos no hallaban mejores intérpretes y colaboradores que los telele o iniciados en los Misterios, cuando, am­ parados,en los Cantos de invocación, poniendo en juego el ritual astrológico y de la Naturaleza, transmitían su fuerza y su mensaje. Cuando Orfeo, de vuelta de su entrenamiento ini­ciático en Egipto, vólvió a Grecia investido de su misión de Instructor de la Nueva Era en occidente, recorrió su país y los otros territorios griegos, ento­ nando sus místicos HIMNOS, fundando centros religiosos y sembrando dondequiera la pura y armoniosa semilla de su mensaje.
Tan maravilosos y sugestivos eran los HIMNOS que el divino Aedo entonaba en bosques y montañas, en' valles floridos y verdes prados, que es fama que, en los ugares selváticos, las fieras, atraídas por los dulces acordes de su lira y de sus mágicos recitados, se le acercaban, le lamían los pie, mansas y sumisas y le se­ guían luego, seducidas por su bello y amoroso influjo.
La leyenda relaciona el descenso de Orfeo a los Infiernos con una romántica tradición: la búsqueda de Euridice, su adorada esposa muerta.
Define el mito que, después de sus simbólicas aven­ turas y funciones, murió despedazado por las ménades furiosas, las fuerzas sombrías invocadas por su acción alumbradora; fenómeno que siempre se repite en los periodos iniciales de un ciclo naciente. 

El mito astrológico de los Argonautas
La tónica de la civilización griega fue la belleza, esa tónica que imprime en cada ciclo de civilización el signo opuesto y complementario, del que surge en el equinoccio de primavera según la ley de la pre­ cesión.
En la Era de Aries que se anunciaba, lo opuesto y complementario era Libra, signo venusiano que pre­ side el arte y la belleza. Ese signo opuesto presidía los Misterios Mayores del equinoccio de otoño. Así que según su tónica y ceremonial, le eran consagrados los HIMNOS bajo la forma de la deidad que los presidía.
Orfeo, en posesión de su mensaje para su 'país Y para el mundo, así en lo interno como en lo externo, se presentó como el gran Poeta-Anunciador de la Nue­ va Era, en el occidente todavía dormido.
Según las crónicas, su principal objetivo, al recorrer
el suelo de la futura floreciente Grecia, fue sembrar,
1, despertar y seleccionar a los seres más capacitados y predispuestos de su generación. Y así fue apareciendo
ese noble florón de sus mensajeros, más tarde adorados como héroes griegos
.excepcional valentía, capaces de responder a su hora histórica.
De ahí surge, bajo el patrocinio de Atenea, diosa de la sabiduría, y el empuje espiritual de Orfeo, la expedición de los Argonautas al centro esotérico y astrológico de la Cólquida, fundada por los egipcios. El objetivo era, ante todo, consolidar e investir cíclica­ mente a ese elenco de esforzados y capacitados para la realización de la gran obra anunciada.
Lo esencial era anteponerse a las dificultades dima­ nantes de la oscura legión de las fuerzas retrógradas de la Era que se extinguía. La mitología simbolizó, poéticamente, a esas fuerzas enemigas, en la forma de monstruos o elementos enfurecidos a quienes los valien­ tes tripulantes del bajel Argos, protegido por los dioses, iban venciendo en el decurso de sus curiosas aventuras.
He ahí el ropaje exterior de un símbolo claro y evidente. Esa expedición la organizó Orfeo y sus co­ laboradores, los cincuenta héroes elegidos para ir Aea, la Cólquida oriental en busca del Vellocino de Oro, el Cordero Solar, el signo zodiacal de Aries que el Sol se disponía a atravesar en la nueva primavera del mundo.
Aea significó, en sus orígenes, la tierra de los "eones", o de los ciclos astrológicos, la patria simbólica del rey Aetes, el gran mago-astrólogo, el que poseía el com­ pleto conocimiento de la Palabra de los Astros y el poder de los resortes mágicos para su realización.
Tenía la nave Argos por mástil mayor, el tronco de una encina profética de Dodona. Y cuenta la le­ yenda que, apoyado en ella al pulsar Orfeo la lira, su voz poseía el poder de apaciguar los elementos y de vencer las fuerzas maléficas que les salían al paso.
Con los años, aquellos primeros inspirados HIMNOS del cantor tracio se fueron estructurando, midiendo y........

La poesía es siempre arte de inicio, vinculada a la Palabra Sagrada o Hieros-Logos, de inspiración divi­ na. De esa poesía religiosa se fue derivando, con lascenturias, el vasto caudal de la religión polimonoteísta y su mitosofía, cuyas verdades teosóficas eran sólo patrimonio de los superiores iniciados. En cuanto a la leyenda perdurada y a la representación antropomór­fica de tales principios, tuvieron la virtud de adaptarse a la mentalidad corriente de los hombres, ejerciendo su espiritual imperio gracias a la magia de la belleza, ya que representaban una llamada a la perfección, al arquetipo de cada adorador de su fonna y de su espíritu. Esos inéditos principios los transmitió Orfeo
a sus discípulos a través de la revelación y exégesis de sus cantos.
La moral en que se fundamentaban las teorías órfi­ era la catarsis, la pureza en todas sus formas. La orden de los órficos 
que adoptaron más tarde, en cierto modo, los pitagóricos- requería de sus asocia­dos un vehículo físico que fuera puro, sano y hermoso con un alma que respondiera a idénticas caracterís­ticas. Se dice que los órficos eran castos, vegetarianos y abstemios. Practicaban los ayunos de ritual cuatro veces al año, en el inicio de los solsticios y de los equinoccios, y acompañaban a esas catarsis integrales los entrenamientos místicos.
Su método filosófico tenía sus raíces en la Jerarquía del Universo Solar, en la Ley de Necesidad (karma) y en la metempsicosis (reencarnación) según las cuales el alma transmigraba.

HIMNOS ÓRFICOS
A  HÉCA TE
(La Madre del Mundo)
Enodia Triple Hécate, adorable Señora
de
los seres terrestres, acuáticos, del sideral espacio; subterránea, envuelta en amarillo manto,
Iprotégenos, con
los oscuros espíritus que rondan tus

[lobregueces !
ILoor a ti, Persea, deidad solitaria!
Tú que posees las claves del mundo, infalibles,
que retozas con los ciervos, cazadora nocturna, soberana invencible conducida por toros,
Ninfa guiadora, nutricia, que vagas por los montes,

[escucha a los suplicantes que con sus santos ritos tu poder [verencian,
y conduce a los pastores de elevada naturaleza, a [nuestro lado. 

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AL ÉTER..... Perfume Azafrán
Oh, Éter invencible que te yergues en la altura, en los dominios de Zeus, Señor de los Cielos,
de los astros numerosos, de la radiante Luna
y del Sol, de centelleantes rayos!
Todopoderoso, etéreo, fuego resplandeciente,
con vívidos fulgores transmites el calor y alientas la [vida. Supremo elemento del mundo, potente conductor de [la luz,

con astral brillo irradias, flor espléndida.
Atiende las súplicas de mis plegarias, y pueda
tu pre­
[sencia otorgarnos para siempre la serenidad, la inocencia y [el dominio. 




SALUTATION DEL OPTIMISTA

https://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/22/TH_22_003_148_0.pdf

Ruben Dario se acercó con esta composición a los hexámetros sagrados.

SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA
ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternos, luminosas almas, salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos 

lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte,
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña,
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron 

encontramos de súbito, talismánica, pura, riente,
cual pudiera decirla en sus versos Virgilio divino,
la divina reina de luz, la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
 o a perpetuo presidio, condenasteis al noble entusiasmo,
 ya veréis el salir del sol en un triunfo de liras, 
mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos, 
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando, 
digan al orbe: la alta virtud resucita,
que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.

Abominad la boca que predice desgracias eternas, 
abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos, 
abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres 
o que la tea empuñan o la daga suicida.
Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,
la inminencia de algo fatal hoy conmueve la tierra; 

fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,
y algo se inicia como vasto social cataclismo
sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas 

no despierten entonces en el tronco del roble gigante
bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana?

¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue
 músculos y que al alma española juzgase áptera y ciega y tullida?
No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo 
ni entre momias y piedras, reina que habita el sepulcro,
la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito, 

que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,
ni la que, tras los mares en que yace sepulta la Atlántida,
 tiene su coro de vastagos, altos, robustos y fuertes.
Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos;
formen todos un solo haz de energía ecuménica.
Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,

 muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo. 
Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente 
que regará lenguas de fuego en esa epifanía.
Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros
y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,
así los manes heroicos de los primitivos abuelos,
de los egregios padres que abrieron el surco prístino, 

sientan los soplos agrarios de primaverales retornos
y el rumor de espigas que inició la labor triptolémica.
Un continente y otro renovando las viejas prosapias,
en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,
ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos

. La latina estirpe verá la gran alba futura:
en un trueno de música gloriosa, millones de labios,
saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,
Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva
la eternidad de Dios, la actividad infinita.
Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros,
ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!




De otoño
Yo sé que hay quienes dicen:
 ¿por qué no canta ahora

con aquella locura armoniosa de antaño?
Ésos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.

Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!
Yo persigo una forma
Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo, 
botón de pensamiento que busca ser la rosa; 
se anuncia con un beso que en mis labios se posa 
el abrazo imposible de la Venus de Milo. 
Adornan verdes palmas el blanco peristilo; 
los astros me han predicho la visión de la Diosa; 
y en mi alma reposa la luz como reposa 
el ave de la luna sobre un lago tranquilo. 
Y no hallo sino la palabra que huye, 
la iniciación melódica que de la flauta fluye 
y la barca del sueño que en el espacio boga; 
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente, 
el sollozo continuo del chorro de la fuente 
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.

lunes, 2 de julio de 2018

GEOMETRÍA SAGRADA


Todo responde y se manifiesta siguiendo el mismo patrón geométrico en cualquier organismo, individuo orgánico o biológico existente  en cualquier lugar del cosmos.........
Las formas geométricas que formatean   la  partícula mas diminuta de un átomo,  así  como nuestros cuerpos de carbono también integran esta geometría. 
Esta constante la encontramos en los  elementos  creadores que conforman nuestro planeta,  así como las estrellas, el sistema solar,  las galaxias y todo el universo; puesto que éste  todo lo contiene, podemos contemplar la posibilidad de que  emociones, sonidos,  olores, colores  pudieran seguir  este mismo patrón. 
Ejemplos de  los patrones de Geometría Sagrada en el microcosmos : "partícula de silicio" vista en movimiento a través del microscopio.






Copos de nieve, podemos apreciar como las formas geométricas conforman su figura.






Forma fractal, génesis de las formas de la geometría sagrada, que observamos
en la naturaleza, constantes  imágenes que se repiten exponencialmente.




Los minerales comparten formas cúbicas, así los podemos observar en nuestro planeta.




Una imagen de tetraedro que encontramos en la naturaleza, la elevada montaña que simboliza la ascensión hasta el cielo, lugar  sagrado  y privilegiado en el que tiene  lugar el encuentro con las deidades uranias.




Pirámide de Keops, mega construcción  realizada por la cultura egipcia; siguiendo las formas y medidas de un tetraedro.




En la imagen inferior, pedemos ver una representación del Sistema Solar.








Forma toroidal.



Conformando la "Flor de La Vida".



Los 
Pitagóricos, que la consideraban una figura sagrada. La razón matemática de su anchura (medida por los puntos extremos del "cuerpo", sin incluir la "cola") por su altura fue aproximada por el cociente 265:153. Esta razón, que da 1,73203, se consideró un número sagrado llamado la medida del pez. 




La vesica piscis (vejiga de pez en latín) es un símbolo hecho con dos círculos del mismo radio que se intersecan de manera que el centro de cada círculo está en la circunferencia del otro. 


En la Figura inferior, el árbol de la "kábablah" o árbol de la vida.